"Tenemos agentes" es más o menos igual de informativo que "tenemos software". La pregunta es qué hacen, cuándo corren y quién se entera cuando uno se para.
Lo nuestro se fue convirtiendo en una flota poco a poco. No planificada sino crecida: cada uno nació porque una tarea era demasiado regular para hacerla a mano y demasiado ambigua para meterla en un script.
Este artículo describe los grupos, no cada individuo. Una lista con todos los nombres sería una enumeración sin conocimiento.
La regla detrás del reparto#
Un agente tiene una tarea. No dos.
Suena a burocracia y es la razón de que la flota funcione. Un agente que debe revisar la analítica y además vigilar a la competencia hace las dos cosas de forma mediocre, y cuando el resultado es flojo no sabes qué mitad lo causó.
Dos agentes con un encargo cada uno son más afilados y, lo que importa más, valorables por separado. Puedes mejorar uno sin tocar el otro.
Los grupos#
La dirección son agentes que resumen en vez de trabajar ellos mismos. Leen lo que los demás produjeron durante la noche y hacen con ello un informe con lo que necesita atención. Sin esa capa recibirías por la mañana un montón de avisos sueltos y no leerías ninguno.
La técnica mira el código y los sistemas. Qué ha crecido, dónde se acumulan avisos, qué dependencia tiene un agujero conocido, dónde la arquitectura se ha desviado de lo documentado.
El contenido abarca investigación, propuestas de tema, borradores, revisión. Siempre con papeles separados para escribir y revisar, porque un agente que revisa su propio texto no encuentra nada.
La visibilidad cubre posiciones en buscadores, menciones en respuestas de IA, cifras de visitas, qué está haciendo la competencia. Este grupo corre para nuestras webs y para webs de clientes.
La operación se ocupa de servidores, copias de seguridad, certificados, contenedores, costes. El grupo más ingrato, porque su mejor día es aquel en el que no informa de nada.
La revisión son agentes cuyo único propósito es atacar el trabajo de los demás. No escriben nada y no construyen nada. Buscan fallos en lo que se acaba de terminar.
El último grupo es el que más aporta.
Por qué el revisor necesita un papel propio#
Un modelo que ha construido algo y al que después se le pregunta si está bien dice que sí. No por maldad, sino porque acaba de construir la cosa como le pareció correcta.
Un revisor con encargo propio se comporta distinto, sobre todo cuando el encargo no es "revisa" sino "refuta". Los hallazgos más duros vienen de ese grupo, también en cosas que ya habían pasado otras revisiones.
Todavía mejora cuando el revisor viene de otra familia de modelos que el constructor. Dos modelos de la misma casa cometen errores parecidos y se pasan por alto mutuamente.
Qué pasa de noche#
La mayor parte corre cuando no hay nadie. Tiene un motivo práctico: un agente que tarda mucho en una pasada molesta durante el día, y a nadie le gusta esperar un informe.
Por la mañana el resultado está ahí. No como datos en bruto sino como texto con lo que destaca. Un informe hecho de cifras sin interpretación deja de leerse a las dos semanas.
Lo que no pueden hacer#
Ninguno de estos agentes manda un correo a un cliente. Ninguno cambia nada en una web de cliente sin una persona en medio. Ninguno borra nada.
Esa es la frontera más dura de todo el montaje, y está puesta a propósito por vía técnica y no solo formulada como instrucción. Una instrucción es un ruego. Una herramienta que un agente ni siquiera tiene es una frontera.
La cifra, y por qué no está aquí#
Sería fácil dar un número. Suena bien y casi siempre induce a error.
Si cuentas archivos sale un número grande que incluye piezas auxiliares y subagentes que nunca corren solos. Si cuentas solo lo que arranca según un plan, son menos. Si cuentas lo que produce a diario algo que alguien lee, son todavía menos.
Las tres cifras son correctas y significan cosas distintas. Por eso preferimos nombrar los grupos y lo que hacen. Quien necesite una cifra debería preguntar siempre qué se contó.
